Por:
Luis Manuel de Lima
La
histórica visita del presidente estadounidense Barack Obama a Cuba deja la
sensación de haber complacido un poco a todos. ¡Fue un gran show! Pero si algo
dejó en evidencias es que arrincona las posiciones extremas, conservadoras de
ambas orillas que tanto se complementan, favorecen el statu quo; demuestran la
pérdida de sintonía absoluta con la realidad cubana y con el futuro. Por eso la
sociedad
manifestó un feliz ¡bye, bye Obama! en la despedida por las calles
inundadas de pueblo.
Después
de escuchar el discurso central como las demás comparecencias de Obama en La
Habana, me pregunto, ¿cómo quedan los que lo califican de traidor? Son los
mismos que lo llaman por su nombre completo, Barack Husein Obama, tratando de descalificar
su nombre y la legitimidad de su nacionalidad estadounidense y un implícito odio
racista.
Existen
los porqués contra Obama, por su puesto, ha hecho lo que
![]() |
| Obama cena con su familia en un paladar de Centro Habana |
otros cubanos debían
haber impulsado desde hace mucho tiempo, en vez de obstaculizar la normalización
entre Cuba y Estados Unidos, convirtiéndose en una especie de “tribunal o
autoridad única” de lo que podían o no hacer los gobiernos de dos países vecinos,
en función de sus propios intereses. Una locura que lograron imponer durante 56
años, pero la realidad indica que no es posible continuar.
Obama
encarna el cambio generacional, la gente joven que interpreta la realidad desde
otra perspectiva, que soslaya continuar la vieja estrategia nacida en la Guerra
Fría. Plantea superar esa visión a ultranza de confrontación permanente, la de
los que prefieren “morir con las botas puestas” antes que dialogar y negociar,
los dos verbos más eficaces de la democracia. Obama por el contrario enfatizó
la necesidad del debate y defendió el valor de la democracia al tiempo que
llamó a la reconciliación del pueblo cubano.
La
sociedad cubana aplaudió a Obama porque rechaza esa manera de concebir la vida,
en especial los jóvenes que apuestan impedir la prolongación de la herencia perversa
de autoritarismo y de dependencia en nuestra historia; prefieren enfrentar el
futuro de otra manera.
Hoy
las balas y los cañones no son la diferencia, tampoco la guapería. La diferencia que plantea Obama está activa en
los celulares que llevan en sus bolsillos los jóvenes que tienen acceso a las
nuevas tecnologías inteligentes de la información y la comunicación. Herramientas
que tenerlas y saber manejarlas significan el acceso a un mundo de
oportunidades reales: conseguir información, tecnología y finanzas de manera
individual, algo que el Estado cubano no está en capacidad de ofrecer. Un
fenómeno que hace imposible convivan paradigmas como el actual cubano, un derivado
de la Unión Soviética, y el paradigma moderno de Estado democrático, social de
derecho y de justicia.
La
propuesta más importante de Obama a Cuba es no temer al desafío del cambio. Fue
muy valiente, al pedir a Raúl, en vivo, en cadena nacional de radio y
televisión y ante el mundo, no tener miedo a su pueblo. También apostó a que
los Estados Unidos no continúen siendo vistos como el obstáculo al desarrollo y
la felicidad del pueblo cubano, al contrario.
Otro
aspecto notable fue plantear que aceptaba el reto de discutir desde una visión
crítica los problemas que enfrenta la sociedad norteamericana y de reconocer
con realismo las deficiencias y dificultades que ellos también tienen. Dijo que
ese el camino peligroso de la democracia, está lleno de espinas pero vale la
pena porque es el futuro. Y patentizó el apoyo de Estados Unidos a quienes
quieran cambiar. Un mensaje dirigido a la fuerza política que apoyan al régimen.
Quizás
cuestionable de Obama el riesgo de reunirse con los opositores, una acción que
pudo complicar la relación que está naciendo y hasta la visita a la Isla. Un
reto al gobierno cubano que no dejó que la reunión se realizara fuera de la
embajada estadounidense. Y una clara provocación venida de los que quieren
entorpecer el proceso.
A
mi manera de ver, un peligro innecesario porque Obama conocía de antemano a la gran
mayoría de los opositores con los que se reunió en La Habana. Algunos incluso invitados
especiales a la Casa Blanca. También conoció a otros durante la VII Cumbre de
Panamá y en su visita a Miami. Sin dudas, ese evento se produjo por la presión
que ejerció el exilio conservador para concretar el encuentro que pudo resultar
un obstáculo a la visita.
Igual
las manifestación en la Quinta avenida de Miramar tenía un fin mediático para demostrar
la represión que todos sabemos realiza cotidianamente el régimen. Pero del
resultado de las medidas de seguridad extremas ante la magnitud del visitante lo
que se pudo observar fue un operativo policial normal que no trasmitió la
violencia que mediáticamente se había calculado. Y a la violencia policial que
nos tienen acostumbrados los medios en EE.UU y en Europa. Hubo otras
manifestaciones e irrupciones de disidentes ante las cámaras de televisoras
estadounidenses que intentaron sabotear el viaje de Obama a Cuba: gritando ¡abajo
los Castro! De una manera poco creativa y lanzando octavillas que solamente
puede hacer alguien que tenga medios que la mayoría de la población no tiene. Protagonizadas por disidentes que manifiestan
públicamente estar a favor del embargo y no ven con buenos ojos el proceso de
normalización de las relaciones con Estados Unidos, una postura cónsona con los
sectores minoritarios más conservadores del exilio que van en dirección opuesta
a los deseos de la mayoría en Cuba. Situaciones que nos ponen a pensar.
Culminada
la visita del presidente estadounidense a Cuba, deja la “amenazante cañonera
cultural norteamericana” de inspiración liberal en sintonía con los
emprendedores privados. Ojalá se impongan el buen sentido en la mejoría de las
condiciones laborales y no solo las empresariales. Aspectos que están en la
misma dirección de las reformas al modelo económico de la Isla que promueve el gobierno.
Un combate que el régimen acepta porque no les queda más remedio. Ahora
comienza la verdadera batalla de las ideas. Cambiar la base económica pondrá el
elemento del cambio que falta en la Isla.
El debate entre cubanos que puede cambiar para siempre el destino de Cuba.
En
el plano regional y mundial la vista tuvo una gran repercusión. Sin dudas, esta
estrategia evidencia el intento de disminuir el simbolismo de Cuba ante las
fuerzas progresistas y de izquierda vistos
como David enfrentado a Goliat. Su objetivo principal es recuperar el liderazgo
en la región y enfrentar el desafío que representan China y Rusia. Pero con un
marcado interés de dividir y revertir los procesos de integracionistas en
Latinoamérica que lideran Cuba y Venezuela. Será posible o se constituirá en
otro problema. Esas son parte de las interrogantes que nos deja este magnífico
evento que muchos cubanos pensamos morir sin verlo.
Opiniones
del discurso de Obama durante la visita a Cuba
"fue una joya, se atrevió a decir en
presencia de Raúl Castro, que teníamos el derecho de protestar pacíficamente sin ser golpeados ni arrestados"
"Nosotros
necesitamos democracia, libertad de expresión".
"…a
mí sí me gustaría que haya partidos y que no sea solo por una elección de
vecinos"
"…me
gustaría que pudiéramos tener negocios sin límites”.
"…pero
hasta ahora no ha quitado el bloqueo, es muy fácil para una potencia hablar de
elecciones o de derechos humanos".
Los
temas pendientes que quedan pendientes para lograr la normalización no son
cualquier cosa.
1.
El embargo
2.
La base naval de Guantánamo
3.
Las reparaciones
4.
Democracia y derechos humanos
5.
Política de inmigración
6.
La posición en de EE.UU. en contra de Venezuela.

Excelente articulo para el debate.
ResponderBorrarExcelente articulo para el debate.
ResponderBorrarSí es el debate nos ayuda a tener un mejorpais. Gracias.
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